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Confianza sin guion: cómo entrenar la seguridad en uno mismo mediante técnicas de teatro de improvisación 

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Guest Author Perspective on the blue banner. The title says 'Confidence Unscripted: Training Your Self-Assurance with Improvisational Theater Methods'. The name of the author Jaydene Witchell, PhD, is below the title. An image of the author is on the right. The logo of scientifyRESEARCH is at the bottom.

¿Estás buscando la manera de mejorar tus habilidades de presentación en público? No hace falta que busques más. Desde scientifyRESEARCH, ofrecemos la oportunidad de prepararte de la mano de un experto que aque está apoyando a los investigadores en su autodesarrollo para lograr una carrera exitosa y satisfactoria. El Dr. Markus Gyger tiene un doctorado en Biofísica por la Universidad de Leipzig y ha trabajado como preparador autónomo y coach desde 2011 para ayudar a investigadores de todas las disciplinas.

Recientemente hemos organizado un webinar gratuito: “Academic Speaking: Confidence in front of an audience using improvisational theater exercises” con Markus, y actualmente ofrecemos bonos especiales con descuento para estas sesiones individuales y de grupo.

El Dr Gyger ofrece preparación en temas como los siguientes:

  • Cómo no perder la confianza delante del público: el modelo de los status en teatro de improvisación
  • Una exploración de la procrastinación: por qué lo hacemos y cómo lidiar con ello
  • ¿Es suficiente ser inteligente? El poder de establecer los objetivos correctos
  • Hacer las preguntas adecuadas en el momento correcto: el poder de las técnicas sistémicas de preguntas

El teatro de improvisación no consiste solo en ser creativo y divertido en el escenario, sino que puede cambiar mucho las cosas a la hora de ganar confianza en uno mismo cuando se habla en público, e incluso cuando se habla con el jefe o se conversa con un desconocido. Sumérgete en el mundo de la improvisación, en que “fracasar felizmente” y aceptar ofertas aleatorias son las claves del éxito. Aprende a observar y adaptar tu posición, y adquiere la confianza necesaria para implementar estas habilidades en situaciones de la vida real. 

¿Cómo puedo resultar convincente, aunque en realidad no tenga ni idea? Esta es una pregunta que surge una y otra vez entre mis participantes cuando les pregunto qué es lo que quieren conseguir en mis talleres sobre confianza en uno mismo. Pero ¿es eso lo que realmente queremos? El síndrome del impostor es muy común entre científicos. La apariencia de estar convencido cuando en realidad no se tiene ni idea no es algo muy útil y, además, se corre el riesgo de aumentar las inseguridades. Y lo que es peor: si funciona, no solo te sentirás como un impostor, sino que te convertirás en uno. Entonces, si este enfoque no ayuda, ¿cómo adquirir confianza en uno mismo? Un enfoque útil es tomar una conciencia positiva de uno mismo. Las técnicas de teatro de improvisación ofrecen una manera única de crear un entorno seguro en que puedas poner a prueba tus límites dentro de ese espacio. Hay una serie de reglas dentro de la improvisación que pueden resultar incluso más valiosas en situaciones de la vida real.  

Si fracasas, hazlo con dignidad 

Keith Johnstone, que inventó la improvisación moderna, enseñaba a los actores a “fracasar felizmente”.  Si quieres improvisar una buena historia tienes que asumir riesgos. Si fracasas, tienes que aceptar ese fracaso. Ningún público del mundo quiere ver a un actor enfadarse consigo mismo. En situaciones de la vida real lo vemos constantemente: perder el hilo durante una charla, un lapsus embarazoso en una conversación importante, un nombre que olvidamos… De alguna forma, tenemos el impulso de castigarnos en esas situaciones. Pero eso no deshace el error. Normalmente, solo empeora la situación. Un comportamiento digno, sin embargo, se ve distinto. El error ya ha ocurrido y errar es humano, de modo que, ¿por qué no parar un momento y empezar de nuevo? Todos cometemos errores. Cuando nos perdonamos por ello, que la gente que nos rodea pueda hacer lo mismo.  

Utiliza lo que tienes 

El teatro de improvisación prepara a sus actores a prestar atención y utilizar aquello que ya está ahí. Este consejo vale oro para iniciar cualquier conversación. “No se me dan bien las conversaciones casuales” “¿Debería estar hablando con la gente sobre el tiempo?” Estos comentarios los recibo constantemente en mis talleres de networking. Muchos libros malos sobre este tipo de conversaciones te dan una lista sobre qué decir y no decir. Entonces haces tus tres preguntas estándar y luego… ¿qué? Probablemente os resulte a los dos tan artificial como parece. Si prestas atención a lo que te rodea, probablemente encuentres temas de conversación “naturales”: una mención sobre un destacado especial en el menú, un comentario sobre una buena conferencia, o simplemente una pregunta honesta sobre si te apetece unirte a la conversación. Y aquí entra en juego la siguiente regla de la improvisación: siempre es más fácil ser positivo. Es más fácil elogiar algo que criticarlo (¡lo siento, queridos alemanes!) 

La siguiente regla de la improvisación es: Todo es una oferta. Si el conductor del tren hace un comentario gracioso mediante el altavoz y la persona que está mi lado sonríe tanto como yo, eso ya es una invitación para hablar. Si alguien quiere saber mi opinión o me pide ayuda, eso invita a reforzar la relación. Y si mi compañera de trabajo me quiere dar su opinión sobre mi presentación, esto también es una oferta. Y ahora viene el truco: ¡las ofertas pueden aceptarse! Y si lo hago o no es mi decisión.  

Prepara tu percepción 

Al contrario de lo que suele pensarse, no necesitas ser particularmente creativo para hacer improvisación. Es útil ser más observador y preciso que el público, y luego utilizar lo que has notado. Escenas e historias enteras parecen surgir de la nada. El lenguaje corporal, la voz, la mirada, todo ello conlleva mucha información. Si prestas atención, obtienes información que otros no tienen: ¿Quién domina y quien está subordinado? ¿Este comportamiento es cambiante o constante? Mandamos señales inconscientes mediante nuestro lenguaje corporal, nuestra voz, nuestra mirada, y reaccionamos a ellas también inconscientemente. Johnstone lo llamaba el “baile cinético”. Se dio cuenta de que algo faltaba en sus primeras escenas. Todos conocemos esa sensación de rigidez de escenas mal representadas, como los testigos en un juicio de un documental de televisión barato en que se ve en seguida que no es real. Parece “actuado”. Pero ¿por qué? Porque las reacciones naturales ante otra persona faltan cuando tenemos público. Para superarlo, tenemos que volver a poner artificialmente las reacciones “naturales”. Johnestone llamó “estatus” al concepto que desarrolló a partir de esta observación. 

Los jugadores de alto estatus se toman su tiempo, se mueven despacio y mantienen la calma. Ocupan espacio, se mantienen erguidos y hablan con voz firme. Los jugadores de bajo estatus se empequeñecen, hablan con voz temblorosa o plana. Juegan con el reloj o el pelo y se mueven con nerviosismo. ¿Qué estatus asumimos cuando no pensamos en ello? Siempre aquel en el que nos sentimos más seguros. Cuando pensamos que siendo pequeños y adorables llegaremos a donde queremos, adoptamos el estatus bajo de “No me muerdas, no valgo la pena”. Queremos caer bien y aceptar que quizá no ganemos. A veces pensamos que ganaremos más pateando culos. “¡No te acerques a mí, que muerdo!”. Queremos imponernos y aceptar que podemos no gustar a los demás o vernos como competencia. La mayoría de las veces, nos encontramos en algún punto entre estos dos extremos. Una buena conversación a la altura de los ojos no se caracteriza por la igualdad de estatus, sino por el hecho de que el estatus de los interlocutores se acepta y no se ataca. Normalmente, el estatus cambia en función de quién habla y quién escucha.  

Todos tenemos nuestro “estatus protector”. Recurrimos a este estatus cuando nos sentimos inseguros. Algunos empiezan a gritar cuando son atacados o cuestionados, otros se repliegan. Si aprendemos a reconocer el estatus de los demás y a ajustar el nuestro según la situación, podemos ganar mucho. No siempre gana el que tiene un estatus más alto. Cuando ambos intentan tener un estatus más alto, se producen discusiones que no tienen que ver con el contenido, sino con el control. Si nos damos cuenta a tiempo, podemos decidir si seguir el juego o no. A menudo decido: “Vale, voy a dejar que ganes la batalla del estatus y voy a conseguir mi objetivo de contenido”. Sí, hace falta una cierta dosis de confianza para hacer eso, pero la experiencia de que realmente funciona a menudo aumenta enormemente la confianza.  

El teatro de improvisación refuerza la confianza en uno mismo   

Los ejercicios de improvisación te permiten practicar todas estas cosas. La improvisación proporciona un entorno seguro para probar cosas y superar tus propios límites. Te darás cuenta de que muchas cosas funcionan si no te “atreves” solo tímidamente, sino que vas a por ello a pesar de los riesgos y con una actitud positiva, y si trabajas en equipo y valoras las ideas de los demás tanto como las tuyas propias. Y cuanto más seguro estés de que funcionará, más confianza tendrás para aplicar lo aprendido en el mundo real. Puedo dar fe de ello por experiencia propia: La improvisación genera confianza, y lo hace a largo plazo. 

Sobre el autor:

El Dr. Markus Gyger tiene un doctorado en biofísica por la Universidad de Leipzig. Ha trabajado como entrenador y preparador autónomo desde 2011. El objetivo de su trabajo es preparar a los científicos y futuros gestores con las habilidades necesarias para tener una carrera exitosa: dar presentaciones en público de manera convincente, organizar su trabajo de forma eficiente y dirigir reuniones orientadas a la consecución de objetivos.

Para más información, visite www.gyger-training.de.

El Dr. Markus Gyger será presentador invitado de un webinar gratis que hemos organizado y que tendrá lugar el día 8 de noviembre de 2023. Más información y registro aquí.

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