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“Finish on Time” – productividad académica para una carrera académica de éxito, con la Dra. Åsa Burman 

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Tener dificultad para “terminar a tiempo” es algo habitual entre los estudiantes de doctorado. Durante mi experiencia de más de 20 años apoyando a investigadores, he observado la frustración que genera la organización del tiempo y las prioridades. Este problema no se limita a los estudios de doctorado, sino que suele también aparecer cuando el individuo avanza en su carrera profesional y tiene que enfrentarse a una variedad de responsabilidades. Es por eso por lo que conocer a la Dra. Åsa Burman fue un auténtico placer. Como profesora titular de Filosofía Práctica en la Universidad de Estocolmo y la fundadora de Finish on Time, una consultora dedicada a mejorar el rendimiento académico a través de talleres y cursos, Åsa aporta un enfoque práctico y refrescante. Su metodología provee un apoyo muy necesario para quienes se enfrentan a los restos de productividad de la vida académica. 

En este post, Åsa comparte su opinión sobre la gestión del tiempo, la competencia sana en el mundo académico, y otros consejos muy valiosos para quienes estén considerando completar un doctorado.  

¿Puedes contarnos algo más sobre Finish on Time? ¿Qué te inspiró para crear este programa? 

Me interesaba mucho mi propia materia, la filosofía, desde que era muy joven. Sin embargo, cuando empecé el doctorado y me puse a escribir la tesis, pasé una mala racha y tuve que reencontrar mi pasión por el tema. Pensaba que tenía que esforzarme y trabajar más sobre el contenido de la tesis – el “qué” del trabajo. Pero la solución era prestar más atención al “cómo”. Necesitaba aprender más sobre qué tareas relacionadas con el trabajo tenía que continuar haciendo, y cuáles tenía que dejar de hacer. En otras palabras, necesitaba aprender más sobre mi manera de trabajar dentro del mundo académico.  

Asistí a un taller sobre este tema en la Universidad de California, Berkeley, y decidí implementar las técnicas que aprendí. ¡Me funcionó! Recuperé una sensación de control sobre mi proyecto y también mi pasión por la filosofía. Conseguí presentar mi tesis a tiempo, lo que no podría haber hecho sin la ayuda de esas técnicas. Fue un punto de inflexión para mí, por eso quiero compartir este método con otros investigadores para que puedan terminar su trabajo a tiempo y sentirse bien haciéndolo.  

Para estudiantes que estén considerando completar un doctorado, ¿qué consejo tienes para ellos?

Que tengan claro cuáles son sus valores y su motivación para empezar el doctorado. Que obtengan información esencial sobre lo que supone realizar unos estudios de doctorado. Pueden hablar con personas que ya estén haciendo un doctorado y preguntarles cómo es su día a día, o qué es lo mejor y lo peor de ser estudiante de doctorado. También pueden leer libros sobre el mundo académico, como los de Joli Jensen o Paul J. Silvia. Es importante que elijan con cuidado el laboratorio o departamento en el que quieren trabajar, para asegurar que sea adecuado tanto desde el punto académico como personal, y que esté en consonancia con sus valores. 

Actualmente, estamos mucho más dispuestos a hablar sobre la salud mental en general y también en la comunidad académica. ¿Crees que se necesita hacer algo más para mejorar la salud mental? 

Ya es un desarrollo importante el hecho de que se hable del tema. Cuando empecé a trabajar hace 15 años, la situación no era igual. Creo que hay analizar al individuo, la organización y el sistema por separado, para entender cómo estos niveles interactúan y refuerzan los bucles útiles y los no tan útiles. Es decir, si llevas tiempo en terapia, sueles obtener una amplia perspectiva sobre lo que realmente es importante. Y si llevas a cabo las tareas más importantes (aquellas que te acercan a tus objetivos), avanzas más. Por lo tanto, puede decirse que la productividad académica y el estrés están correlacionados.  

En el plano de la organización, los directivos actúan como modelos de conducta, de modo que es importante considerar el tipo de valores y comportamiento que se muestra al personal más joven. Por otro lado, nosotros y nuestros departamentos y universidades formamos parte de un sistema extenso de colaboraciones internas en que todos compartimos la pasión por el aprendizaje y la obtención de conocimiento, pero también competimos por la financiación académica.  

La siguiente pregunta probablemente sea algo polémica. ¿Cómo crees que la competición en el mundo de la ciencia y del sector académico afecta a la salud mental de los investigadores? ¿Existe la competencia sana? 

No es fácil responder en un breve párrafo. Creo que debe existir un mecanismo de selección. Recientemente se ha debatido sobre los tipos de selección y sobre los beneficios e inconvenientes del sistema actual en Suecia (y otros lugares). Volviendo al plano de la organización y del sistema, este es el entorno en que operan los investigadores, y les provoca un estrés muy negativo y unas exigencias de rendimiento muy elevadas. Con respecto al nivel individual, algunos de mis compañeros del sector de la psicología señalan que es importante centrarse en los factores que estén dentro del control de cada uno (y no sobre aquellos que no puedes controlar).  

Por ejemplo, lo competente que sea tu solicitud es algo que está dentro de tu control, pero no lo está quién forme parte del comité de selección o qué otras candidaturas haya en el concurso. Con todo, y siguiendo en el nivel individual, es posible que reevaluar si el ambiente competitivo se alinea con tus valores y tu pasión sea una buena idea. Hay un libro que invita a la reflexión sobre este tema, escrito por Annie Duke y titulado Quit, y que ofrece estrategias y herramientas para valorar cuándo merece la pena continuar con un proyecto y cuándo no.  

En cuando al nivel organizativo y sistémico, aquí en Suecia el sector académico suele tratarse como una excepción (con respecto a las horas de trabajo, por ejemplo). Sin embargo, nuestras universidades siguen siendo entidades gubernamentales y se rigen por las mismas leyes y normas en cuanto a responsabilidad del empleador. 

A veces, la gente (incluidos los investigadores) confunde lo urgente con lo importante. Mantener un equilibrio entre ambas es difícil, independientemente de la experiencia o la etapa profesional. ¿Qué recomendarías a los investigadores para mantener este equilibrio?

Es verdad que es algo complicado. Yo pensaría sobre los procesos secuenciales y mentales. He aprendido algo sobre mí misma, sobre lo que muchos académicos están de acuerdo, y es que el orden (la secuencia) de las cosas es esencial. Es fácil pasar de investigar a enseñar, pero hacerlo al revés es más difícil. De modo que organizo mi día siguiendo un orden.

Con respecto al modelo mental que utilizamos, suele ocurrir que no consideramos nuestro tiempo y nuestros objetivos a largo plazo de la misma forma que las actividades “urgentes e importantes”. Por ello ahora me organizo considerando a mis actividades importantes, pero no urgentes, de la misma forma en que considero mi actividad de profesora (que es importante y urgente). Hay algunas cosas que hago para llevar a cabo la docencia (venir bien preparada y mentalmente dispuesta) y otras cosas que no (como responder correos o mensajes en mitad de una clase, planear una reunión a la misma hora, o ir al dentista). Sin embargo, a veces sí que hacemos esto cuando estamos llevando a cabo nuestra investigación. De modo que es importante reservar tiempo para las actividades importantes pero no urgentes nada más empezar el día, y priorizarlas de la misma forma que las actividades importantes y urgentes. 

Agradecimientos

Muchas gracias, Åsa, por compartir tu experiencia y tus consejos.

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